Afecciones en el cuerpo humano por climas secos

(Humidificador como auxiliar contra la dermatitis atópica)

La falta de humedad en la piel provoca dermatitis atópica que es una enfermedad que se presenta en la piel de manera crónica. Conocida como eccema, esta afección provoca hinchazón y condiciones alérgicas constantes. Por lo regular se presenta en bebés y niños pequeños, ya que su piel es más sensible que la de un adulto, sin embargo cualquiera puede padecer la dermatitis atópica.

Sus síntomas son: erupciones en la piel de la cara, manos, codos, pies y por atrás de las rodillas. También se presenta una comezón y piel reseca. Es importante que jamás intente rascarse, y es que la piel puede empeorar con la presencia de rajaduras, aparición de escamas, enrojecimiento excesivo, secreciones, costras, entre otros.

La gente que vive en una ciudad cuyo clima es seco, serán susceptibles de esta enfermedad, por lo que se recomienda tener un clima refrescante dentro de sus hogares, ya sea con ventiladores u humidificadores para lograr un ambiente más aceptable.

Los niños que padecen dermatitis atópica, pudieran llegar a mejorar las condiciones de esta enfermedad conforme van creciendo; sin embargo no hay que confiarse, porque en muchos de los casos, este tipo de dermatitis podría llegar hasta la edad adulta. Por eso es esencial que los niños que vivan en climas secos, reciban una buena dosis de humidificación o humectación, esto se resuelve con la aplicación de cremas para la sensible piel del menor (recomendadas por el médico); asimismo el uso de dispositivos humidificantes llegan a ser satisfactorios.

La dermatitis atópica empeorará con el uso de jabones irritantes, limpiadores para el hogar (cloro, solventes), el polvo, la arena, uso de ciertas fibras artificiales o lana, humo del cigarro, aceite mineral, entre otros elementos. Comportamientos como enojo, estrés y frustración pueden complicar la situación, aunque no se han comprobado todavía que sean la causa.

Las mayoría de las infecciones en la piel se deben a baños prolongados en duchas, climas secos durante todo el año, poca humedad en el invierno, no usar cremas con relativa regularidad, pelo de animales (perros y gatos), ácaros, moho, polen, y en algunas personas, la alimentación de maní, leche, huevo, trigo, pescado y soya.

Lo mejor es acudir con un dermatólogo cuando aparezcan los síntomas mencionados al principio del artículo. Es primordial un exacto diagnóstico de tal enfermedad. La alimentación, el cuidado de la piel y un buen régimen de vida, evitarán que enfermedades como la dermatitis atópica sean una aflicción para usted y su familia. No está demás la utilización de un aparato de humidificación, que sea efectivo y regule a la perfección cualquier ambiente.