Aplicaciones de la aromaterapia

Una de las técnicas terapéuticas y de belleza que durante los últimos años ha cobrado cada vez más popularidad es la aromaterapia. La aromaterapia se basa en el uso de aceites esenciales obtenidos de una extensa variedad de plantas para aplicarlos de manera local sobre la piel o a través de la inhalación, para lo que utilizan difusores de diferentes tipos, desde pañuelos impregnados con aceite natural hasta nebulizadores de funcionamiento sofisticado.

Uno de los componentes más importantes de los aceites esenciales que se utilizan en aromaterapia son las fitohormanas. Las fitohormonas se encargan de transmitir información celular en la planta para protegerla de enfermedades y depredadores y atraer a los insectos que se encargarán de hacer posible la reproducción de la especie mediante la polinización. Esta y otras esencias vitales de las plantas se extraen mediante un proceso de destilación por vapor para convertirse en aceites esenciales puros. En este punto cabe mencionar que existen otros métodos para extraer las esencias de las plantas, como la presión fría o el uso de solventes, sin embargo, los aceites obtenidos por esos métodos no son del todo puros, por lo que sus características son distintas y las recomendaciones para su uso varían.

En su mayoría, los aceites esenciales son incoloros o bien, tienen una tonalidad amarilla pálida, aunque también existen aquellos que tienen una pigmentación intensa, como es el caso de los aceites de jazmín y de algunas variedades de manzanilla. Aunque se trata de aceites esenciales, son muy ligeros y no son grasos, pero sí muy solubles en lípidos, por lo que penetran fácilmente en la piel. Los efectos que tienen los aceites esenciales en los humanos son tanto físicos como psicológicos, razón por la cual la aromaterapia tiene un amplio uso. Sus resultados varían de una persona a otra, y a pesar de que en teoría se pueda tener un acercamiento al tipo de reacción que generan, la aromaterapia actúa de diferente manera en cada persona.

En las últimas décadas, la aromaterapia se ha convertido en una excelente alternativa a los tratamientos médicos basados en el uso de fármacos, gracias a la influencia que pueden tener los aceites esenciales en los procesos del cuerpo sin que ello represente algún tipo de daño o alteración. El uso clínico de los aceites esenciales puede ser mediante la aplicación cutánea para tratar, por ejemplo, problemas dermatológicos, en aerosoles para utilizarlos como germicidas o como supositorios. Por otra parte, los aceites esenciales tienen un amplio uso en masoterapia, es decir, en los masajes, para reforzar los efectos de estos, contribuyendo a la liberación de toxinas, incrementando el flujo sanguíneo y linfático por la aplicación directa sobre la piel y, gracias al efecto aromático, se pueden aprovechar sus propiedades por inhalación.

En cosmetología, la aromaterapia es ampliamente utilizada para acelerar la renovación cutánea ya que los aceites pueden promover la circulación, además hidratan la piel y eliminan células muertas. Una de las principales propiedades de la aromaterapia cosmética es la regulación de secreciones sebáceas de la piel. Sin embargo, en este tipo de aplicación es necesario considerar que la absorción de los aceites se da de manera lenta y que existen algunos factores, como el sudor, que frenan esta absorción, por lo que puede tomar entre veinte y noventa minutos para que el cuerpo absorba los aceites esenciales para eliminarlos en un lapso de entre tres y seis horas una vez finalizado el tratamiento.

Finalmente, otro campo de aplicación de la aromaterapia es en la psicología, aprovechando que los olores son procesados por el sistema límbico en el que se involucra el hipotálamo, fuertemente relacionado con las emociones, el comportamiento sexual y la memoria. Es mediante los aromas que esta parte se puede estimular para la liberación de neuroquímicos y hormonas que modifican la fisiología del cuerpo y por tanto las emociones y el comportamiento. Los efectos terapéuticos de los aceites esenciales dependen de la fragancia que despiden y los que se buscan más comúnmente son los efectos relajantes y sedantes, teniendo la aromaterapia gran uso para el tratamiento del estrés, trastornos de ansiedad y depresión.

En nuestros días, el uso de aromaterapia está más enfocado a la psicología y como hemos mencionado, en este campo los efectos se consiguen mediante el sentido del olfato, es decir, la aromaterapia se aplica por inhalación. Como hemos mencionado, existen diferentes opciones para disfrutar los beneficios de los aceites esenciales por inhalación, ya sea mediante la impregnación de un pañuelo con aceite, la inhalación directa de los aceites, el uso de lámparas calientes, nebulizadores o con los llamados difusores aromáticos. Los difusores son aparatos diseñados especialmente para bombear aire con aceites esenciales al ambiente y resulta el modo más efectivo para vaporizar los aceites sin alterar sus componentes y por tanto, sus propiedades.

Los difusores aromáticos se componen de un nebulizador de vidrio y de una bomba de aire que se conecta a tubos flexibles. Este tipo de aparatos se encuentran en una gran variedad de diseños y su uso se recomienda únicamente si se van a emplear aceites esenciales puros, pues otro tipo de aceites, por su viscosidad y volatilidad no resultan adecuados. En caso de que se desee utilizar un aceite que sea poco volátil, para evitar que el nebulizador centrifugo se tape y garantizar que su vaporización sea efectiva, se puede mezclar con aceites de menor viscosidad. Es importante que los nebulizadores se limpien periódicamente con alcohol y que se coloquen fuera del alcance de niños y mascotas para evitar accidentes. La frecuencia y duración de aromaterapia utilizando un difusor aromático dependen de las indicaciones del terapeuta y del gusto personal, pero en ningún caso se debe exceder el tiempo de operación continua máxima del equipo recomendada por el fabricante.

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